Una tarde de viento
25-05-2005 00:00:44
Te esperé una tarde de viento
y no llegaste.
Mi corazón atento,
mis últimas miradas a los objetos
que traían la voz de tus caricias.
Puse humo en mi boca
para pasar el rato
y, por si acaso,
planté un recuerdo
entre los muebles desvencijados
que hacían coro mudo a mis cavilaciones.
Oí pasar el tiempo
entre ríos de gente
y el rugir de motores.
Pensé en recibirte
con el amor sereno
de esas horas
en que una palabra lo llena todo.
Marchitada la tarde,
el sol rojo al poniente,
un crujido de araña
aplastada en el suelo
me puso en sobresalto.
Agarré las pisadas
de los ecos baldíos que pueblan los silencios,
me vestí de tu ausencia
y mis pasos pusieron
la discusión, al margen,
de sentirnos felices
una tarde terregosa y sincera,
llena de invierno.
Y besé las paredes
por no besar tu cuerpo
y salí a las calles
contra el viento.
y no llegaste.
Mi corazón atento,
mis últimas miradas a los objetos
que traían la voz de tus caricias.
Puse humo en mi boca
para pasar el rato
y, por si acaso,
planté un recuerdo
entre los muebles desvencijados
que hacían coro mudo a mis cavilaciones.
Oí pasar el tiempo
entre ríos de gente
y el rugir de motores.
Pensé en recibirte
con el amor sereno
de esas horas
en que una palabra lo llena todo.
Marchitada la tarde,
el sol rojo al poniente,
un crujido de araña
aplastada en el suelo
me puso en sobresalto.
Agarré las pisadas
de los ecos baldíos que pueblan los silencios,
me vestí de tu ausencia
y mis pasos pusieron
la discusión, al margen,
de sentirnos felices
una tarde terregosa y sincera,
llena de invierno.
Y besé las paredes
por no besar tu cuerpo
y salí a las calles
contra el viento.
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