12 DE NOVIEMBRE
01-09-2005 00:00:44
A Agustín Segura,
cuando quebraron su vida.
Tanto sol como nos fue costando
aprender a vivir. Y tanta risa
consumida después como jugando.
Tanta urgencia por entender de prisa
el mundo que bullía a nuestro lado.
Y su irónica fe como divisa.
Con cuanto afán y esfuerzo acumulado
arrancamos a respirar la vida,
desliando su sabor amilanado.
Tanta alegría como nos fue sentida
en el canto de cisne que entonamos
desde el alma de la noche herida.
Tanto y tan poco. Y todo lo que amamos
sirvió para saber que, sin demora,
nada valió la pena que cantamos.
Es tan triste contarte en esta hora
cómo ha sido tu muerte tan dañina,
cómo tu nombre, en forma aterradora,
circula entre papeles de oficina,
partes funerarios y responsos
que te administran gloria divina.
Lo peor son nuestros ojos borrosos
empañados al acabar los días,
y ese desgarrón hiriente y hosco
que las tardes presentan por donde tú reías.
cuando quebraron su vida.
Tanto sol como nos fue costando
aprender a vivir. Y tanta risa
consumida después como jugando.
Tanta urgencia por entender de prisa
el mundo que bullía a nuestro lado.
Y su irónica fe como divisa.
Con cuanto afán y esfuerzo acumulado
arrancamos a respirar la vida,
desliando su sabor amilanado.
Tanta alegría como nos fue sentida
en el canto de cisne que entonamos
desde el alma de la noche herida.
Tanto y tan poco. Y todo lo que amamos
sirvió para saber que, sin demora,
nada valió la pena que cantamos.
Es tan triste contarte en esta hora
cómo ha sido tu muerte tan dañina,
cómo tu nombre, en forma aterradora,
circula entre papeles de oficina,
partes funerarios y responsos
que te administran gloria divina.
Lo peor son nuestros ojos borrosos
empañados al acabar los días,
y ese desgarrón hiriente y hosco
que las tardes presentan por donde tú reías.
Categoría: General 0 Comentario(s) & 0 Referencia(s)
Referencias
Comentarios
Hecho con